Era un verano cualquiera, uno más de los tantos que había vivido desde el año 1997, pero algo pasaría para que este sea especial.
En tan solo unos pocos días, mí vida cambió y dio un giro inesperado.
Tenía poco tiempo para despedirme de mis amigas, estaría durante diez días fuera de nuestra ciudad para pasar las vacaciones en la otra punta de España, un viaje que duraría diez horas, aunque si contamos con las paradas que haríamos para comer y algún descanso que haría mi padre, podrían llegar a mas de doce horas de viaje.
A mi no me gustaba cambiar de aires, porque siempre acababa haciendo amigas y amigos de otras ciudades que jamás volvería a ver y eso me entristecía, pero quedaría el buen recuerdo de pasar unas vacaciones excepcionales.
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