Lunes 17 de Julio.
Después de una larga vuelta por el mercadillo, y de comprar unas cosas para la familia como recuerdo del viaje, al estar cerca del hotel y como no aguantaba más, decidí volver yo sola al hotel, le necesitaba ver.Y fijo que estaréis pensado. ¿De verdad esta tía, por conocer a un chico en menos de 24 horas ya se a enamorado de él? ¿Qué le necesita ver? Vamos hombre, esta es una desesperada.
Pues os responderé de antemano, por si alguna lo ha pensado, enamorada no estaba en ese momento, sino que, al ser siempre la chica tímida, la chica que nunca llamaba la atención, sentir por primera vez eso, era tan satisfactorio, que no quería desaprovechar el tiempo. Y no, no soy ninguna desesperada, o yo no me considero una desesperada. Pero bueno, sigamos que mi vida privada no os interesa. ¿No?
Subí corriendo a la habitación para dejar las bolsas, y mientras iba al baño, estaba encendiendo el Wifi para ver si tenía algún Whatsapp. Y así era.
Erika, cuando vuelvas me avisas y quedamos todos, sino te respondo estaré en la piscina. ¿Va?
Jo, que mono, que majo, que de todo.
Muchas gracias por avisar, acabo de llegar, ¿dónde estáis?
Me has pillado por los pelos, nos vamos justo ahora en la piscina, te esperamos en recepción.
Dios, con que rapidez me contestó, me puse el bikini, cogí la toalla, el móvil, la tarjeta de la habitación y me puse rumbo la recepción.
- Hola, ¿dónde está David?
- Está en la piscina esperándonos.
Me dieron ganas de preguntarle por aquella pregunta que me hizo por Whatsapp, pero entonces no sabría que contestarle.
- Bueno, y... - Hizo una pequeña pausa. - ¿Qué tal la vuelta por la ciudad?
- Bien, con muchas ganas de volver al hotel.
- ¿Para vernos?
- Bueno, más bien para estar en la piscina, hace un calor en la calle...
Sonrió, solamente hizo eso, quizás esperaba otra respuesta tipo... "Si, tenía muchas ganas de verte" o quizás "Si, es que me habéis caído muy bien, sobretodo tú" pero eso era muy arriesgado para mi.
Una vez los tres juntos en la piscina, hablamos de pasar la tarde juntos, que podríamos jugar a las cartas y después os animadores del hotel hacían juegos y hoy tocaba balonmano, lo de las cartas me parecía muy buena idea, sobretodo porque jugaríamos al juego este, de presi, vicepresi, aldeanos... Pero eso de jugar al balonmano no me hacía mucha gracia, ya que no era muy buena, mejor diré en que era penosa, pero la parte graciosa era que se jugaba en la piscina y además conocí a Ana y María, no recuerdo muy bien como fue, porque pasó todo muy deprisa, de repente empezó el juego y a los minutos ya estábamos hablando como si nos conociéramos de toda la vida.
Después de terminar de jugar, nos juntamos varios adolescentes, resulta que mientras yo estaba dando una vuelta Seca y David conocieron a dos chicos más, Zeky y Elias. Que dio la casualidad que Elias era el hermano pequeño de María. En tan solo un día, pasamos de ser solamente un grupo pequeño de cuatro personas, a un grupo de siete personas, porque Adrián, al igual que Rafa, les tenía mucho aprecio ya que sin ellos jamás habría conocido a este grupo enorme.
Después de terminar el partido a empates, empezamos a jugar con una pelota al juego del Un, Dos, Tres. No sabía que juego era ese hasta que me le explicaron, es muy sencillo, se trata de que se pasan la pelota y a quien le toca el pase número dos, tiene que tirar a dar a alguien, y había que intentar que no te dieran, porque sino te salpicaban y la tercera vez, tocaba aguadilla.
Me gustó mucho ese juego, porque dí un par de veces a los chicos, y sin darme cuenta estaba tonteando con Seca. La parte de mala de ese juego, es que me llevé una o incluso yo diría hasta cuatro aguadillas de Seca, pero de algún chico también, sino recuerdo mal de Elías.
Estuvimos jugando un buen rato, y decidimos cenar todos juntos.
¡Genial! ¿Se nota que lo digo con ironía? Bueno, pues ya os lo afirmo yo, ES IRONÍA. ¿Qué me puedo poner? ¿Y si voy algo arreglada y los demás normal? Haría el ridículo. ¿Y si voy normal y los demás arreglados? Sería una estúpida.
¿Qué hago?
- Hola, ¿dónde está David?
- Está en la piscina esperándonos.
Me dieron ganas de preguntarle por aquella pregunta que me hizo por Whatsapp, pero entonces no sabría que contestarle.
- Bueno, y... - Hizo una pequeña pausa. - ¿Qué tal la vuelta por la ciudad?
- Bien, con muchas ganas de volver al hotel.
- ¿Para vernos?
- Bueno, más bien para estar en la piscina, hace un calor en la calle...
Sonrió, solamente hizo eso, quizás esperaba otra respuesta tipo... "Si, tenía muchas ganas de verte" o quizás "Si, es que me habéis caído muy bien, sobretodo tú" pero eso era muy arriesgado para mi.
Una vez los tres juntos en la piscina, hablamos de pasar la tarde juntos, que podríamos jugar a las cartas y después os animadores del hotel hacían juegos y hoy tocaba balonmano, lo de las cartas me parecía muy buena idea, sobretodo porque jugaríamos al juego este, de presi, vicepresi, aldeanos... Pero eso de jugar al balonmano no me hacía mucha gracia, ya que no era muy buena, mejor diré en que era penosa, pero la parte graciosa era que se jugaba en la piscina y además conocí a Ana y María, no recuerdo muy bien como fue, porque pasó todo muy deprisa, de repente empezó el juego y a los minutos ya estábamos hablando como si nos conociéramos de toda la vida.
Después de terminar de jugar, nos juntamos varios adolescentes, resulta que mientras yo estaba dando una vuelta Seca y David conocieron a dos chicos más, Zeky y Elias. Que dio la casualidad que Elias era el hermano pequeño de María. En tan solo un día, pasamos de ser solamente un grupo pequeño de cuatro personas, a un grupo de siete personas, porque Adrián, al igual que Rafa, les tenía mucho aprecio ya que sin ellos jamás habría conocido a este grupo enorme.
Después de terminar el partido a empates, empezamos a jugar con una pelota al juego del Un, Dos, Tres. No sabía que juego era ese hasta que me le explicaron, es muy sencillo, se trata de que se pasan la pelota y a quien le toca el pase número dos, tiene que tirar a dar a alguien, y había que intentar que no te dieran, porque sino te salpicaban y la tercera vez, tocaba aguadilla.
Me gustó mucho ese juego, porque dí un par de veces a los chicos, y sin darme cuenta estaba tonteando con Seca. La parte de mala de ese juego, es que me llevé una o incluso yo diría hasta cuatro aguadillas de Seca, pero de algún chico también, sino recuerdo mal de Elías.
Estuvimos jugando un buen rato, y decidimos cenar todos juntos.
¡Genial! ¿Se nota que lo digo con ironía? Bueno, pues ya os lo afirmo yo, ES IRONÍA. ¿Qué me puedo poner? ¿Y si voy algo arreglada y los demás normal? Haría el ridículo. ¿Y si voy normal y los demás arreglados? Sería una estúpida.
¿Qué hago?