viernes, 15 de febrero de 2013

CAPITULO 1

Lunes 17 de Julio.
Después de una larga vuelta por el mercadillo, y de comprar unas cosas para la familia como recuerdo del viaje, al estar cerca del hotel y como no aguantaba más, decidí volver yo sola al hotel, le necesitaba ver.
Y fijo que estaréis pensado. ¿De verdad esta tía, por conocer a un chico en menos de 24 horas ya se a enamorado de él? ¿Qué le necesita ver? Vamos hombre, esta es una desesperada.
Pues os responderé de antemano, por si alguna lo ha pensado, enamorada no estaba en ese momento, sino que, al ser siempre la chica tímida, la chica que nunca llamaba la atención, sentir por primera vez eso, era tan satisfactorio, que no quería desaprovechar el tiempo. Y no, no soy ninguna desesperada, o yo no me considero una desesperada. Pero bueno, sigamos que mi vida privada no os interesa. ¿No?
Subí corriendo a la habitación para dejar las bolsas, y mientras iba al baño, estaba encendiendo el Wifi para ver si tenía algún Whatsapp. Y así era.
Erika, cuando vuelvas me avisas y quedamos todos, sino te respondo estaré en la piscina. ¿Va?
Jo, que mono, que majo, que de todo.
Muchas gracias por avisar, acabo de llegar, ¿dónde estáis?
Me has pillado por los pelos, nos vamos justo ahora en la piscina, te esperamos en recepción.
Dios, con que rapidez me contestó, me puse el bikini, cogí la toalla, el móvil, la tarjeta de la habitación y me puse rumbo la recepción.
- Hola, ¿dónde está David?
- Está en la piscina esperándonos.
Me dieron ganas de preguntarle por aquella pregunta que me hizo por Whatsapp, pero entonces no sabría que contestarle.
- Bueno, y... - Hizo una pequeña pausa. - ¿Qué tal la vuelta por la ciudad?
- Bien, con muchas ganas de volver al hotel.
- ¿Para vernos?
- Bueno, más bien para estar en la piscina, hace un calor en la calle...
Sonrió, solamente hizo eso, quizás esperaba otra respuesta tipo... "Si, tenía muchas ganas de verte" o quizás "Si, es que me habéis caído muy bien, sobretodo tú" pero eso era muy arriesgado para mi.
Una vez los tres juntos en la piscina, hablamos de pasar la tarde juntos, que podríamos jugar a las cartas y después os animadores del hotel hacían juegos y hoy tocaba balonmano, lo de las cartas me parecía muy buena idea, sobretodo porque jugaríamos al juego este, de presi, vicepresi, aldeanos... Pero eso de jugar al balonmano no me hacía mucha gracia, ya que no era muy buena, mejor diré en que era penosa, pero la parte graciosa era que se jugaba en la piscina y además conocí a Ana y María, no recuerdo muy bien como fue, porque pasó todo muy deprisa, de repente empezó el juego y a los minutos ya estábamos hablando como si nos conociéramos de toda la vida.
Después de terminar de jugar, nos juntamos varios adolescentes, resulta que mientras yo estaba dando una vuelta Seca y David conocieron a dos chicos más, Zeky y Elias. Que dio la casualidad que Elias era el hermano pequeño de María. En tan solo un día, pasamos de ser solamente un grupo pequeño de cuatro personas, a un grupo de siete personas, porque Adrián, al igual que Rafa, les tenía mucho aprecio ya que sin ellos jamás habría conocido a este grupo enorme.
Después de terminar el partido a empates, empezamos a jugar con una pelota al juego del Un, Dos, Tres. No sabía que juego era ese hasta que me le explicaron, es muy sencillo, se trata de que se pasan la pelota y a quien le toca el pase número dos, tiene que tirar a dar a alguien, y había que intentar que no te dieran, porque sino te salpicaban y la tercera vez, tocaba aguadilla.
Me gustó mucho ese juego, porque dí un par de veces a los chicos, y sin darme cuenta estaba tonteando con Seca. La parte de mala de ese juego, es que me llevé una o incluso yo diría hasta cuatro aguadillas de Seca, pero de algún chico también, sino recuerdo mal de Elías.
Estuvimos jugando un buen rato, y decidimos cenar todos juntos.
¡Genial! ¿Se nota que lo digo con ironía? Bueno, pues ya os lo afirmo yo, ES IRONÍA. ¿Qué me puedo poner? ¿Y si voy algo arreglada y los demás normal? Haría el ridículo. ¿Y si voy normal y los demás arreglados? Sería una estúpida.
¿Qué hago?

domingo, 10 de febrero de 2013

CAPITULO 1

Domingo 16 de Julio.
Era la primera vez después de todo un año, que podría volver a comer en un bufete, m... Con lo bueno que está la comida, y encima el poder comer todo lo que quieras. 
Haciendo cola para poder coger un poco de paella, volví a ver al chico, quería hablarle, pero estaban mis padres cerca y no quería que me vieran, ya habrá una tercera. 
La comida estaba buenísima, me llené y con suerte pude ir un rato al gimnasio después de unos cuantos minutos. Conocí a dos chicos, pero eran más pequeños que yo, tenían doce y trece años, eran muy majos y muy divertidos, aunque me ilusionaba más conocer a alguien de mi edad.
Después de estar un rato en la piscina con Adrián y Rafa, los chicos que conocí, tocaba la hora de ducharse y arreglarse un poco para bajar a cenar, quien sabe, quizás volvería a ver a ese chico y mejor que me vea algo guapa.
Que mala suerte tuve, no le vi. ¿Y si ya había cenado y estaba por el hotel? ¿Y si estaba en su cuarto viendo la televisión? ¿Y si ya se había ido del hotel y no le volvería a ver?
Eran muchas preguntas por responder..
De repente sonó mi móvil, era un Whatsapp de Adríán. 
Oye, Erika, baja a recepción que he conocido a unos chicos muy majos.
¿Unos chicos muy majos? ¿Quienes serían? ¿Y si era el chico aquel, que vi dos veces? Que nerviosa estaba. 
Bajé por las escaleras y llegué en seguida a recepción.
Vi al pequeño Adrián sentado en un sillón, atento, para ver por donde llegaba.
- Aquí estoy. -Dije nerviosa.
- Mira, este es David o 'Negro'. -Dijo Adrián
- Encantada. - Al principio no entendía porque eso de David o 'Negro' la verdad es que no era negro, sino de piel oscura.
- Encantado. - Dijo Negro.
- Y este es David. - Dijo Adrián.
- Encanta David. - Dije, ahora entendía porque al presentarme al primer David, añadió eso de o 'Negro'.
- Encantada Erika. - Dijo él.
- A ver si viene el otro. -Dijo Adri. Me gustaba más llamarle Adri que Adrián, aunque faltasen dos letras en su nombre.
- Mira por ahí viene, es que fue a por algo de beber. - Dijo Negro.
- A guay, yo vine con previsiones y me traje una botella con Monster.
- Mira Erika, este es Seca.
Levanté los ojos del móvil para conocer al nuevo chico. Y fijo que estaréis pensando, seguro que es el chico que viste dos veces, y tenéis razón, no os equivocasteis.
- ¿Seca? -Pregunté extrañada. - ¿De dónde viene ese nombre? -Pregunté.
- De Jose Carlos, pero me llaman Seca. - Dijo él.
No me lo podía creer, el chico al que vi dos veces estaba ahora mismo hablando con él, conociéndole. No sabía que decir.
- ¿Quieres algo de beber? - Dijo él.
- Gracias, estoy servida, pero si lo llego a saber no habría bajado nada para beber.
A partir de ese momento, empezamos a hablar los dos solos y nos olvidamos del grupo. Nos dimos todas las redes sociales que teníamos los dos en común, pero empezamos a hablar por Whatsapp para quedar por el hotel con los demás y no aburrirnos con nuestros padres.
- ¿Por qué no vamos a la sala de juegos? - Dijo David.
Fuimos todos a ver como jugaban al billar, era un juego que me ilusionaba, pero no era mala, era lo siguiente.
- Erika, ya es tarde, vamos a dormir que mañana hay que levantarse pronto.
Me despedí de todos, con muchas ganas de que llegase mañana para pasar un día entero con ellos, y bueno, para que me entendáis, con 'ellos' me refería a él.

Lunes 17 de Julio.
Me desperté con una sonrisa en la cara, y encendí el Wifi en el móvil, y sin pensar lo que podría pasar envié un Whatsapp a Seca.
Buenos días. 
¿Por qué lo haría? ¿Y si no me contesta? ¿Y si piensa que son rara? ¿O una acosadora? ¡QUÉ HE ECHO! Dios, me voy a vestir y así me olvido de esto durante unos minutos.
Me levanté de la cama y fui a por una camiseta, no hice más que tenerla en la mano cuando me sonó el teléfono, era un Whatsapp.
Buenos días guapa.
¡ERA ÉL! Era Seca, me había enviado exactamente eso. ¿Le gustaría de verdad?
Bajé a desayunar con una sonrisa de oreja a oreja, estuve hablando con él un buen rato, pero hubo algo... Bueno o malo, no sabría definir lo que pasó con exactitud.
Estaba a punto de irme al mercadillo con mis padres cuando recibí un Whatsapp suyo que decía.
Bueno, ¿y te gusta alguno del hotel?
¿Qué podía decirle yo ahora? ¿QUÉ HAGO? Me calmé por un momento y pensé en los consejos que me dieron mis amigas, gracias a eso encontré la respuesta perfecta y la manera de dejarle rallado hasta mi llegada al hotel.
Bueno, alguien hay, si que hay una persona que me ha gustado, luego hablamos que me voy a dar una vuelta con mis padres. Un beso.
¿Qué habría pensado? ¿Lo habría echo bien? Para saberlo, tendría que esperar hasta la vuelta al hotel, espero que sea enseguida. 

domingo, 3 de febrero de 2013

CAPITULO 1.

Sábado 15 de Julio. 
- Bueno, llegó el momento. -Dije yo, estaba muy triste, no me quería ir.
- Tranquila, Erika, nos veremos en seguida, ya verás como diez días se pasan volando. -Dijo Lucía para intentar animarme.
- Está bien. -Dije yo para intentar ver el lado bueno de separarme de ellas. 
Nos abrazamos con mucha fuerza, como si no quisiéramos perdernos de vista, nos habíamos acostumbrado a vernos todos los días, vamos al mismo instituto y además tenemos mucha relación fuera de él. Siempre quedábamos en el mismo sitio, a la misma hora. Ya era rutina. 
Poco a poco, fui caminando desde la discoteca, nuestro sitio preferido, nuestra segunda casita, como la llamábamos, al restaurante donde se encontraban mis padres, íbamos a cenar y después empezar el viaje hacia Roquetas del mar. 
¿Qué podría hacer durante todo el viaje? Hincharme a golosinas, ver películas y escuchar música. Todo un plan...
Domingo 16 de Julio. 
Me desperté con un grand dolor de cuello, es lo que tiene dormir en un coche, sentada y con la boca abierta, pero la parte buena es que ya habíamos llegado al hotel, ahora solo quedaba ir a la habitación, deshacer el equipaje e ir a investigar el hotel. 
La piscina era enorme, y la más bonita que había visto nunca, tenía una pequeña cascada en una parte, y en otra un chorro enorme del que salía agua fría. 
Me vendrá bien para el cuello. Pensé.
Después vi la playa a lo lejos, estaba muy cerca del hotel, a diez metros, ni llegarían.
Era una playa preciosa, era de piedras pequeñas en vez de arena, eso me gustaba, porque odiaba ir a la playa y volver con arena por todas partes y sin saber como se había metido ahí. 
Cerca de la piscina, había un pequeño gimnasio, me vendría bien si me aburría, y además irían chicos o chicas, por lo que podría conocer a gente. 
De repente, vi pasar a un chico por mi lado, era guapísimo, tenía pinta de ser español, pero siempre he sido ese tipo de personas que no se atrevían a hablar con gente desconocida, por temor a que se rían de mi. Cuando me quise dar cuenta, ya había desaparecido y no sabía donde se había metido. 

martes, 29 de enero de 2013

Prólogo.


Era un verano cualquiera, uno más de los tantos que había vivido desde el año 1997, pero algo pasaría para que este sea especial. 
En tan solo unos pocos días, mí vida cambió y dio un giro inesperado.


Tenía poco tiempo para despedirme de mis amigas, estaría durante diez días fuera de nuestra ciudad para pasar las vacaciones en la otra punta de España, un viaje que duraría diez horas, aunque si contamos con las paradas que haríamos para comer y algún descanso que haría mi padre, podrían llegar a mas de doce horas de viaje.

A mi no me gustaba cambiar de aires, porque siempre acababa haciendo amigas y amigos de otras ciudades que jamás volvería a ver y eso me entristecía, pero quedaría el buen recuerdo de pasar unas vacaciones excepcionales.